Últimos pasos que caminamos solitos pero de la mano
Esta semana fue muy especial, fue la última que pasamos los dos juntos (a partir de mañana seremos 9), además estuvimos instalados en Humahuaca y, por primera vez, nos tocó pasar sin amigos el día del amigo (aunque aprovechamos para salir a festejar igual).
Subimos al Indio una sola vez en 11 días, queríamos descansar
Para no hacerla larga, podemos decir que en este tiempito nos armamos una linda rutina que comenzaba a las 11 o 12 con un desayuno al sol (pan con dulce y mates) y seguía después de acuerdo a las ganas de nuestros pies. Fuimos al cerro Peña Blanca, seguimos el camino de las vías en ambas direcciones, conocimos los barrios más alejados y tranquilos de acá y disfrutamos de una novela de Osvaldo Soriano que nos prestaron en la biblioteca (oh casualidad atendida por Lorena, la hermana de Luchi, que había cumplido la semana pasada) que, también casualidad o no, trataba de un viajero sin rumbo ni un peso perdido en el interior de nuestro país (la devoramos en cuatro días).
Digno de un cuadro de Molina Campos, desayunando en la puerta con Paula
También nos vino bárbaro que después de un fin de semana donde habíamos compartido el teatro con cuatro artesanos (dos chicas que iban a Perú sin pasaporte, un chaqueño rumbo a Bolivia sin documentos y un uruguayo que hacía arañas porta saumerios) nos quedamos solos y, de yapa, dos de los hijitos de Paula (los más indios) se fueron a pasar la semana con el papá. Nos quedamos disfrutando del "Uli", el muy simpático y alegre bebé de un año. Hasta una noche nos tocó hacer de niñeros y pasamos la prueba sin mayores problemas, se despertó dos veces y, en la segunda, nos lo pasábamos como una papa caliente, no paraba de llorar por el efecto del coliflor que había cenado.
La técnica de brazos cruzados de Fede para que aprenda a caminar Uli
A la noche hicimos costumbre desafiarnos al truco y sacamos chispas (estuvo siempre parejo). Como menú liquidamos las sopas que trajimos desde Bs. As. y de "segundo" mechamos entre sánguches, fideos y pan con "delicioso" picadillo de carne (acá no se comercializa el paté).
Preparando la sopita, temprano que mañana hay que madrugar...
Son contadas las noches en que salimos ya que el frío y las 20 cuadras que nos separaban del centro nos apichonaban (igual adentro del teatro calor no hacía) pero un par de veces le pusimos el pecho y salimos a tomar un vinito.
Lo poco que queda del paso del tren en la ciudad
Ah! una constante que arrastramos desde Bolivia (sin saber bien el motivo) es el gran meteorismo oloroso (término clínico...) que nos ataca sobre todo por las noches y le da un "aroma especial" a la carpa. Hablando de ella, nos fuimos para arriba como dos linyeras y la recubrimos de cartones para que no se meta el chiflón (funcionó joya).
Las callecitas de Humahuaca tienen un no se qué
Hasta acá llegaron las aventuras de Juli y Fede, a partir de la semana que viene no se pierdan el primer capítulo de "Laura y su pandilla - sueltos por el Norte".
1 comentario:
Chicos: les mandamos mail ya que la página del blog no sabemos porqué tenía problemas.Disfruten al máximo todo lo que resta, todos los esperan,Besoosssssssssssssss, Abrazosssssssssssssssssssssss, Milllllllllll, mamá.
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