sábado, 26 de julio de 2008

Caminando Por La Quebrada



Últimos pasos que caminamos solitos pero de la mano

Esta semana fue muy especial, fue la última que pasamos los dos juntos (a partir de mañana seremos 9), además estuvimos instalados en Humahuaca y, por primera vez, nos tocó pasar sin amigos el día del amigo (aunque aprovechamos para salir a festejar igual).


Subimos al Indio una sola vez en 11 días, queríamos descansar

Para no hacerla larga, podemos decir que en este tiempito nos armamos una linda rutina que comenzaba a las 11 o 12 con un desayuno al sol (pan con dulce y mates) y seguía después de acuerdo a las ganas de nuestros pies. Fuimos al cerro Peña Blanca, seguimos el camino de las vías en ambas direcciones, conocimos los barrios más alejados y tranquilos de acá y disfrutamos de una novela de Osvaldo Soriano que nos prestaron en la biblioteca (oh casualidad atendida por Lorena, la hermana de Luchi, que había cumplido la semana pasada) que, también casualidad o no, trataba de un viajero sin rumbo ni un peso perdido en el interior de nuestro país (la devoramos en cuatro días).


Digno de un cuadro de Molina Campos, desayunando en la puerta con Paula

También nos vino bárbaro que después de un fin de semana donde habíamos compartido el teatro con cuatro artesanos (dos chicas que iban a Perú sin pasaporte, un chaqueño rumbo a Bolivia sin documentos y un uruguayo que hacía arañas porta saumerios) nos quedamos solos y, de yapa, dos de los hijitos de Paula (los más indios) se fueron a pasar la semana con el papá. Nos quedamos disfrutando del "Uli", el muy simpático y alegre bebé de un año. Hasta una noche nos tocó hacer de niñeros y pasamos la prueba sin mayores problemas, se despertó dos veces y, en la segunda, nos lo pasábamos como una papa caliente, no paraba de llorar por el efecto del coliflor que había cenado.


La técnica de brazos cruzados de Fede para que aprenda a caminar Uli

A la noche hicimos costumbre desafiarnos al truco y sacamos chispas (estuvo siempre parejo). Como menú liquidamos las sopas que trajimos desde Bs. As. y de "segundo" mechamos entre sánguches, fideos y pan con "delicioso" picadillo de carne (acá no se comercializa el paté).


Preparando la sopita, temprano que mañana hay que madrugar...

Son contadas las noches en que salimos ya que el frío y las 20 cuadras que nos separaban del centro nos apichonaban (igual adentro del teatro calor no hacía) pero un par de veces le pusimos el pecho y salimos a tomar un vinito.


Lo poco que queda del paso del tren en la ciudad

Ah! una constante que arrastramos desde Bolivia (sin saber bien el motivo) es el gran meteorismo oloroso (término clínico...) que nos ataca sobre todo por las noches y le da un "aroma especial" a la carpa. Hablando de ella, nos fuimos para arriba como dos linyeras y la recubrimos de cartones para que no se meta el chiflón (funcionó joya).


Las callecitas de Humahuaca tienen un no se qué

Hasta acá llegaron las aventuras de Juli y Fede, a partir de la semana que viene no se pierdan el primer capítulo de "Laura y su pandilla - sueltos por el Norte".

sábado, 19 de julio de 2008

Con Una Mano Atrás y Una Adelante




Y de nuevo alguien se cruza en la foto, esta vez merecía dejarse

El último gran viaje, de La Paz a Villazón, transcurrió dentro de lo esperado, en realidad mejor. El micro no se rompió, no se atrasó y nosotros no pasamos hambre (llevamos sánguches recién hechos y empanandas) ni frío (nos pusimos todo el abrigo y una bolsa de dormir de la cabeza a los pies). Llegamos a la frontera on toda la tierra del sur de Bolivia encima y en las mochilas, que casi no reconocemos al bajar del micro.

En la aduana nos revisaron y nos hicieron más preguntas que en Panamá (la verdad que se extrañaba la "amabilidad" de nuestra querida policía). Nos cruzamos toda La Quiaca para tomar algo que nos llevase a Yavi, a 15 km. En una rotonda pasamos una hora de desesperación y locura ya que no había transporte y debíamos subir a un coche particular que se ofreciera llevarnos (a Juli todos le parecían siniestros y Fede estaba cansado de esperar). Por fin pasó un padre con sus hijos y, con la aprobación de Juli, nos fuimos a Yavi.


Acá si que no se cruzaba nadie en la foto, en la puerta de lo de Mónica

No sabemos si por ser domingo o porque ahí viven 250 personas nos encontramos con casi un pueblito fantasma, pero con toda su magia. Nos instalamos en La Casona, de Mónica, un cálido bar-hostal, donde pasamos dos días con Oke, el único turista además de nosotros, que resultó ser un amigo de la infancia del Negro (para el "Juanchi"). La pasamos muy bien disfrutando de la tranquilidad del pueblo, los paisajes, el silencio total y lo mejor fue sentarnos al lado del hogar a inundarnos de la sabiduría de Moni y a descostillarnos con sus inteligentes locuras. Lo peor fue la caminata en vano buscando las pinturas rupestres que nunca vimos (en teoría pasamos por delante de ellas). También de a poco nos fuimos informando sobre el conflicto con el campo y el manejo por parte de los medios.


A esta nada, un caprichito

Nuestro presupuesto (ajustadísimo no importa que moneda sea) nos hizo dejar Yavi a pesar de nuestras ganas de quedarnos más tiempo y partimos a Humahuaca buscando un mejor pasar. Al pueblo llegamos a media tarde (a las 3) con el recuerdo de años anteriores donde dormíamos en cualquier parte por unos pesos. De esa época solo quedaba el recuerdo ya que no había hostales por menos de $20, Juli encontró uno de 12 en el centro de información turística pero quedaba en Abra Pampa (con razón no encontrábamos la calle Sarmiento).


Al calor del fueguito en Yavi

Ya eran las 5 y seguíamos en la plaza frente a la terminal cuando Fede escuchó un "Hola Luchi" y salió corriendo a buscar al dueño del bar Aisito, amigo de Martio y Miri, al grito de "vos seguro de mí no te acordás pero jugamos al fútbol juntos en Bs. As." Por suerte Luchi se acordaba de nosotros (nos vio en un asado en lo de Miri) y nos invitó a quedarnos por esa noche para seguir la búsqueda más tranquilos al otro día.

Tomamos unos mates mientras lo ayudamos a limpiar el bar y charlábamos sobre su viaje a Bolivia y el nuestro. Por la noche disfrutamos de la banda de folklore que tocó, y como si esto fuera poco, Luchi nos regaló un fernet que sabía que extrañábamos un montón (nos lo dio diciendo "felíz aniversario" por el que no pudimos tomar el 22 de abril). Terminamos casi a las 3 comiendo torta ya que era el cumple de Lorena, una de sus hermanas.


Chacarera en vivo y Luchi dando muestras de sus dotes de bailarín

El día siguiente fue largo y cansador, nos recorrimos todo Humahuaca buscando un lugar barato que encontramos luego de preguntar a los artesanos de la plaza (la técnica de Nicaragua volvía a funcionar). Asi llegamos a lo de Paula, artista-poeta-madre de 3-hippie, que nos hospedó por la módica suma de 7 pe cada uno en un salón-teatrito donde armamos la carpa sobre cartones y un colchón viejo detrás del telón sobre el escenario.


Con ustedes la última función de nuestra querida carpa, estrella del viaje

Ya instalados, comenzamos a disfrutar del lugar a pesar del aluvión de turistas que lo copaban durante el día (vienen de las pcias. ya que están de vacaciones) que, con sus 4x4 y sus autos 0km con calcomanías de "No a las retenciones" inundan las pequeñas calles del pueblo.


Contemplando Humahuaca desde las alturas del cerro

No podemos dejar de mencionar lo felices que amanecemos (siempre después de las 11, uno se acostumbra rápido al horario) sabiendo que nos esperan unos buenos mates acompañados de pan casero con mucho dulce de leche Ramolac. Ni hablar del almuerzo a pura empanada de papa y carne, un placer que extrañábamos.

Ahora se viene una semana tranquila sin viajes ni cargar mochilas (las dejamos en lo de Luchi porque lo de Paula está casi al final del pueblo). También un poco más tranquilos con respecto a lo económico gracias al préstamo de Lita y Hugo que acrecienta más nuestra deuda externa pero nos deja márgen para esperar el reencuentro de la semana que viene.


El caradura de Fede se compró la de México pero en Bolivia por 12 pesos...

Ah! imposible olvidarnos, esta noche cuando den las 12 brindaremos por todos ustedes: amigos y amigas del alma que tanto extrañamos y tantas ganas tenemos de abrazar y festejar el poder seguir compartiendo nuestras vidas, estando cerca o lejos. Los queremos mucho a todos, Felíz Día del Amigo!! Salud!!

La Foto De La Semana


Para los que quieran venir, ya saben, el ramal 3 Villa Martelli-Humahuaca, no se pueden perder

sábado, 12 de julio de 2008

Tomando Frío en La Paz



Que bien hubieran venido unos gorritos de lana para pasar el invierno...

Bizarro, sí, así fue el viaje a Puno. Al supuesto "bus cama" le habían sacado los televisores pero, para compensar, tuvimos show en vivo: por culpa de una señora y su marido que se sentaron donde no debían se armó el adebacle total. Gritos justicieros de la gente que iban desde "señora no sea inconciente, no sea terca!" hasta "señora, no sea conchuda, siéntese en su lugar!!". Pasó media hora de discusión (ya querían parar el bus) hasta que un español hizo justicia y arrancó a la señora del lugar para que se ubiquen las gringas que, a todo esto, ya se habían ido a los únicos dos asientos que quedaban (separadas). Cuando parecía haber terminado todo, la señora y su marido fueron a sus lugares (puteando a las extrangeras) y se encontraron con dos chinos que tuvieron que también fueron sacados y tuvieron que viajar separados por subir últimos y no tener lugar. A todo esto nosotros nos quedamos helados, no había calefacción y los vidrios literalmente formaron hielo del lado de adentro. Como frutilla del postre el chofer, no sabemos si a propósito o no, dejó toda la noche la luz prendida y la apagó cuando agarrábamos las cosas para bajar.

Con los últimos soles (para variar) fuimos a la frontera con Bolivia a 2 horas de Puno (eran las 6 y la térmica era negativa. Al llegar preguntamos por migración y nos dijeron "a 4 cuadras", caminamos 20 y del puesto nada. Resignados, subimos a una moto taxi y arribamos por fin a Bolivia.



Como atardeceres en el mar no nos quedan nos conformamos con los del lago...

Desembarcamos en el viejo y querido poblado de Copacabana a orillas del Lago Titicaca (allí nos encontramos el año anterior). Movidos por los recuerdos (y por el hambre) fuimos a desayunar al bar donde habíamos merendado el año pasado. Nos salió más caro que el hostal pero valió la pena.

Dejamos la olla para alimentarnos a base de menúes bolivianos, los mejores y más baratos del lugar. Como era fin de semana, Copacabana se convirtió en la "Bristol boliviana" y nosotros éramos dos cholas más.


Por apenas 7 pesos una vista impagable desde la habitación

Después de 2 días fuimos a la Isla del Sol. Llegamos al lado sur y, para nuestra sorpresa, nos cobraron para entrar. Igualmente la sorpresa mayor fue ver lo desolado del lugar, se ve que acá era temporada bajísima (los bares abandonados, nadie alrededor). Igual nos quedamos una noche donde vimos más estrellas en el cielo que nunca y cenamos en un lindo restaurant con velitas y dos chicas israelíes sumamente ratas en la mesa de al lado que no paraban de quejarse con la señora del precio después de haberse consumido todo (Juli casi se levanta a cantarle las cuarenta y Fede al pagar se ofreció de patovica por si querían escapar).

Barquito y bus de por medio llegamos a La Paz (ya no teníamos más ropa que ponernos encima para tanto frío) y derechito volvimos al hostal El Carretero. Se ve que también es temporada baja en La Paz, al hostal lo encontramos casi vacío, solo ocupado por los obreros que lo están ampliando y reconstruyendo (el mate lo preparamos en las ruinas de la vieja cocina, la nueva, proximamente). Lo único que se mantuvo fue la terraza que aprovechamos para disfrutar de la vista y del calor del sol (la pieza era un iglú).


La terraza del Carretero, en plena merienda, ¿no Juli?

Para conocer algo distinto nos fuimos a Sorata unos días sin las mochilas. Después de 3 horas de combi llegamos al pie de la cordillera boliviana, a un pueblito chiquito y muy tranquilo, con un clima mucho más agradable. Pasamos 2 noches, la primera en "Casa Marley" (imagínense) el lugar más hippie y más barato. El tema no eran los hippies sino el zoológico que habitaba dentro: gatos con sus crías, perros y, el dueño del lugar: Wilson, un mono paranóico y sexópata que había sodomizado a un gatito al grito de "hoy vas a ser mi esclavo sexual". El segundo día subimos de nivel al "hostal Mirador" donde disfrutamos de la paz, el paisaje y de una ducha caliente.


Por algo se llamaba Hostal Mirador ¡que vista!

Volvimos a La Paz y, después de 4 meses y pico, sacamos pasaje para Villazón, en la frontera con Argentina. Por suerte no con la idea de regresar todavía sino para disfrutar de Jujuy, donde el 27 de Julio nos reencontraremos con Laura, la mamá de Juli, al mando de un convoy mercedino para pasar las últimas semanas juntos.


Una pequeña porción del mundo de lucecitas que es La Paz de noche

Hasta acá llegamos como extranjeros, próxima estación: Argentina!


La Foto De La Semana


¿Otra vez dejaron la puerta abierta y se escapó Napo? (el perro de la casa de Fede)
Por suerte lo encontramos en Bolivia y ya lo estamos mandando de vuelta

El Pati bajón de la Semana


En Sorata nos deleitamos con las hamburguesas "caseras" de la chola (Fede se mandó 4)

jueves, 3 de julio de 2008

Todos Los Caminos Conducen a Cusco

Recién llegados, con la alegría enorme de volver


Todavía era de Noche cuando el taxi (que nos pagó la familia de Antonio para que no tengamos que salir de noche a tomarnos el metro) nos llevó al aeropuerto. Como por arte de magia, a las 19.30 ya estábamos de nuevo en Lima. Del viaje, Juli hizo justicia por lo que nos costó y se quedó con la mantita de Mexicana. Pero también tuvo que sufrir la decomisación de la salsa picante que llevaba para Roberto en la escala en Bogotá. Pá, no te preocupes que Fede tiene otra "extra picante" en el fondo de la mochila.


Todavía oímos el "terminen con sus carreras" que Norma nos repitió desde Marzo

De nuevo buscamos la cofia entre la multitud y por suerte estaba, era Vanesa que nos llevó al convento, donde nos esperaba con la cena Estela, una monjita argentina de 70 años (un amor). Al otro día nos reencontramos con Norma, le mostramos las fotos, nos pusimos al día (fue muy emotivo el momento) y a la tarde nos fuimos para Arequipa. Viajamos toda la noche y toda la mañana llegando a las 3 de la tarde. De un día para otro pasamos del verano al invierno (mucho frío pero sin una sola nube) y de contar cada dólar a malgastar soles.


Amanecer camino a Arequipa, entre el desierto y el mar

Nos sorprendió la limpia, tranquila y pintoresca ciudad situada al pie de un volcán y un nevado. Paramos en el hostal "del boludo y del jeropa", donde le gastamos la cocina e internet a más no poder (hasta subimos el video del día del padre).


Ahora que hacemos videos canchereamos frente a la cámara


Nos habíamos resignado de visitar nuevamente Cusco (es temporada alta) hasta que el destino nos hizo un guiño y lo supimos vislumbrar a tiempo. Fede se encotró por chat a Nelson, un peruano que vive a la vuelta de Charcas con quien sólo charlamos una hora en Guatemala. Él nos pasó el número de un amigo suyo, músico, que se ofreció a hospedarnos a pesar de estar por parir su mujer. A la otra noche ya estábamos felices camino a la ciudad más mágica de Sudamérica. Pasamos la mañana en la Plaza de Armas esperando una hora decente para llamar a Hugo. Llamamos y, para nuestra sorpresa, había nacido su hijo hacía unas horas. A pesar de su buena voluntad decidimos no molestar y buscar el hostal más barato (después de rechazar innumerables ofertas diciendo "no, gracias, vamos a lo de unos amigos").


Para que disfruten como nosotros del cielo azul y ese gigante volcán


El balance fue más que positivo, recibimos el empujón que necesitábamos para regresar (al final ni el hostal ni los pasajes eran caros) y volvimos a caminar esas calles llenas de recuerdos en cada esquina del viaje que compartimos con Leti, Seba, Facu, Marian y Lea hace poco más de un año (lo de Noemí, Mithology, El Tumi...)


Volviendo cagados de frío, Fede parado en un tapial y Juli moqueando atrás

Nos vamos a Bolivia bien resfriados pero contentos de haber podido pasar una semana hermosa en Perú.


La Foto de la Semana





Esta vez Fede se inspiró para capturar el ocaso arequipeño



El Plato de La Semana -el Regreso-


Ya con el uniforme de invierno, sopa crema, lasagna, pizza y ensalada de frutas (con papaya obvio)




Nos vemos en Bolivia!!